
Roberto Goyeneche, “El Polaco”
Nacido en uno de los “cien barrios porteños”, Saavedra, allí donde la General Paz deslinda la capital de Argentina con la provincia de Buenos Aires, ha tenido Roberto una vida dura en la que estudiar y trabajar fueron una constante.
Es del 29 de enero de 1926, cuando el Tango se estaba amasando para que saliera pleno en los cuarenta, precisamente cuando debuta, con 18 años, en la orquesta del director y compositor Raúl Kaplún. Con esta orquesta lo conoce argentina toda por los micrófonos de Radio Belgrano de Buenos Aires.
Ya en 1952 pasa a la orquesta de un grande del tango, Horacio Salgán. Hace dupla con Ángel Díaz, el “Paya” que, a su vez, le endilga lo de “El Polaco” a Goyeneche. Era habitual en esa época bautizar así a los rubios y de tez sonrosada. Juntos dejan grabado con Salgán "Un cielo para los dos" en una gran versión.
Pasan cuatro años y da el salto a la gran orquesta de Aníbal Troilo, siguiendo los pasos de Edmundo Rivero: Salgán – Troilo. Allí lo espera otra voz de tango con mucho prestigio, Ángel Cárdenas.
Allí se juntaron muchos ángeles. El que habitaba el fuelle del Gordo Pichuco Troilo y el que estaba latente en el cuore del Polaco Goyeneche. Fueron años inolvidables para los amantes del tango que seguían a esta orquesta irrepetible por cabarets, clubes, carnavales y ciclos de radio en horario estelares. ¿Te acordás hermano?
Después de dejar temas antológicos grabados a la vera del bandoneón de Troilo, en 1963 comienza su etapa como solista. El cantor de orquesta se transforma, renace, madura y nos brinda una etapa de magníficas producciones con temas como “La última curda”, “Gricel”, “Naranjo en flor”, “Pompas”, “Chau no va más”, “Afiches”, “Malena”, “Sur”…
Fueron años en los que tuvo como marco musical a maestros como Francini-Pontier, Baffa-Berlingier-Cabarcos, Stazo-Cupo-Monteleone, Osvaldo Requena, Roberto Grela y su viola, la Orquesta Típica Porteña y el mismísimo Astor Piazzolla.
Con etapas más brillantes y otras opacadas por una forma de vivir que a veces lo dejaba sin el prodigio de su garganta, Goyeneche ha marcado una manera de cantar el tango que ha hecho escuela y que tiene a Adriana Varela como su réplica en voz de mujer.
Fue un 27 de agosto de 1994 cuando (como decía Julián Centeya) se tomo el piro. En realidad su proyección lo tiene siempre presente, trayendo en su voz una Buenos Aires que ha sabido modelar, frasear, decir… con un tango con sello propio, el tango del Polaco Goyeneche.
